
Hoy, casualmente, es día 30. Hace muchos meses, tal día como hoy, hice algo de lo que me sentiré orgulloso el resto de mi vida, y de lo que jamás me arrepentiré.
Hoy día 30, a esta hora incierta de la madrugada insomne, la misma maleta me mira con su color azul, diciéndome "¿A que no tienes lo que hay que tener, de hacerlo otra vez?"
Y la verdad, ganas y valentía, no me faltan, ni disposición, ni ilusión, incluso diría que aun más que aquella primera vez.
Todo es tan distinto... me siento mas viejo, mas conocedor, mas aleccionado, mas herido y mas cicatrizado. Me siento, más comprometido, más sabio, más generoso. Más entregado, más salvaje, más hábil y más hambriento. Me siento, en definitiva, más vivo.
Aun llevo en la garganta el sabor a medicina, agria pero sana. Aun siento las ganas de agarrar esta maleta, y el teléfono, y decirte, espérame un poquito Nena.. que ya estoy contigo...
Hoy es día 30. Me animare pensando, que aquí dentro, entre neuronas y latidos (muchos mas latidos que neuronas) todo es posible, nada es dañino, nadie se niega, y al menos, el viaje de vuelta a donde quiero estar, y ser, merecerá la pena.
Hoy es día 30. No hablo de recuerdos, de similitudes. No busco ni encuentro más paralelismo que la fecha.
Estos días han sido agotadores física y mentalmente hablando, y tal vez la increíble comunicación que hemos tenido estos días, unida al “prologo” previo a nuestra ausencia, ha hecho que ahora, sea yo quien vuele en la soledad de este cuarto, echándote de menos, imaginando, que puede ocurrir, que este día esta aquí por algo, y que tu, estarás donde deseo que estés, en aquella baldosa tras aquella puerta de llegadas, mientras yo, de nuevo, vuelvo a darte lo único que tengo. A mí.
La salvedad seria, que este yo, que yo te diera, ya conoce, ya ha vivido, ya ha sufrido y ya ha amado. Y ya sabe que te hace reír, donde están tus cosquillas, que te molesta por encima de todo, cuando y cuanto necesitas todo lo que necesites, de que sabor te gusta el helado, etc. etc... En realidad, ahora que lo pienso, me doy cuenta de que soy otro yo, a pesar de ser el mismo. Y eso... me gusta.
Quizás la meta de este viaje de vuelta a un sitio, debiera ser de vuelta a una persona también. No se, es muy tarde, me cuesta escribir si no estas tu, y mi cabeza da vueltas en torno a la misma idea una y otra y otra vez.
Mañana es día 31. Te Quiero. Pedazo de... Mujer.